En el resto del mundo los triples, contragolpes y penetraciones comenzaron a sustituir y eliminar al fundamento, pero en Argentina todavía se sigue utilizando como siempre.

La relevancia triplera de Golden State Warriors, Stephen Curry y Klay Thompson labró la tierra con la que se alimenta la mayoría de los equipos de las principales ligas del mundo como la NBA, la Euroliga y la ACB de España. Junto con ello, la analítica aplicada al básquet también contribuyó a la decisión de que los lanzamientos de larga distancia son más productivos que los de media distancia.

Según las estadísticas avanzadas, un jugador sólo necesita lanzar al 33% desde la tercera dimensión para que ese disparo valga lo mismo que un tiro de media distancia, por lo que esto explica que muchos conjuntos incentiven a sus jugadores a tomar los primeros y dejar de lado los segundos. El cambio empezó en la NBA, pero ya se extendió al resto del mundo, principalmente a Europa.

Sin embargo, en la Liga Nacional está ocurriendo lo contrario y la mayoria de los equipos aún apuesta por la media distancia, intentando lanzar el mejor tiro posible desde el espacio en el que se esté. Jugadores históricos como Paolo Quinteros, Jonatan Treise y Adrián Boccia, jóvenes promesas como Marco Giordano y Juan Pablo Arengo e internos como Roberto Acuña y Anthony Young hacen del tiro de dos puntos una de sus principales armas.

El panorama general

Tomando como muestras puntuales la NBA, la Euroliga y la ACB, se puede decir que la mayoría de los equipos están mutando (algunos ya lo hicieron) hacia una cultura del triple en su totalidad. El aumento del ritmo de juego, los contragolpes y la ida y vuelta constante se retroalimentó de la época y el básquet se volvió más rápido que nunca. La temporada pasada en Estados Unidos, los lanzamientos de media distancia produjeron sólo 0.28 puntos, 24% menos que los de tres puntos (1.07%).

En la Euroliga la línea también se equipara, puesto que los tiros de media distancia significaron entre 0.9% y 0.7% de producción, mientras que en la Liga Endesa española fueron de 0.7%. Además, los contragolpes están ganando protagonismo y el juego estático es utilizado con menos frecuencia que antes. Un ejemplo claro es Real Madrid, quienes con Campazzo a la cabeza se siente siempre cómodos en transición.

Lo contrario en la Liga Nacional

Distintamente al resto del mundo, en la Liga Nacional el tiro de media distancia es un fundamento que se encuentra más vivo que nunca. Jugadores como Paolo Quinteros, Marco Giordano o Anthony Young la utilizan con frecuencia en cada partido, encontrando espacios y anotando a mansalva según marque la ocasión. Actualmente, en la temporada 2019-20, el total de dobles convertidos en la máxima categoría del básquet argentino es de 1685 y sólo Olímpico y Bahía Basket anotan menos de 40 lanzamientos (39 cada uno).

Tras pick and roll, frenando en suspención luego de uno o varios piques con alguna de las dos manos o rompiendo la primera línea, este tipo de jugadores consigue vastos puntos. Por ejemplo, Quinteros lleva intentados 47 lanzamientos de dos puntos, mientras que Jonatan Treise tiró 57. Otro de los grandes del estamento es Boccia, quien tomó 65 y anotó 32, lo que le permite tener un excelente promedio de 49.2% en dobles.

En la vereda de enfrente se sitúa Bahía Basket, un equipo que está temporada comenzó a probar el sistema de lanzamientos de alto porcentaje, los cuales son preferentemente de tres puntos o en la llave. En el conjunto de bahiense ninguno de sus jugadores llega a 30 tiros de dos puntos intentados y sólo Drew Martin se acerca con una suma de 29. En triples, por otro lado, integrantes del plantel como Federico Elías y Jon Lynch lanzan 50 y 46 tiros de tres, con porcentajes de 33% y 26.1% respectivamente.

El último bastión

¿Es el final de la media distancia en el básquet? ¿los equipos se orientarán cada vez más a los triples y a los puntos en la zona pintada? Todo parece indicar que sí. No obstante, la Liga Nacional todavía se muestra reacia y se erige como uno de los últimos vestigios del fundamento, un arte que en todos lados parece perdido, pero que en Argentina todavía vive, respira y se conserva.

Ignacio Miranda/ nachomiranda@basquetplus.com
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