El entrenador de baloncesto español con 16 temporadas en la liga y el  además, (entre 2001 y 2002) seleccionador nacional español, Javier Imbroda, brinda “Estrategas de  salón”

 

Artículo de opinión semanal publicado en Diario Sur

Fichar jugadores puede ser relativamente sencillo, construir un equipo es otra cuestión. Cada club en función de sus posibilidades económicas, tendrá más o menos la capacidad de contratar determinados jugadores. La historia deportiva está repleta de fichajes de todo tipo. Jugadores que no estaban llamados a ser importantes en su equipo, pero su rendimiento fue muy superior a lo esperado. O jugadores con quienes se crearon unas expectativas razonables por su pasado reciente, y que sin embargo por diversas circunstancias, terminan decepcionando. Muchos ejemplos podríamos poner.

He conocido y conozco dentro de algunos clubs a grandes “opinadores”. Esos que se pasan la vida diciendo aquello “ya lo decía”, sobre todo cuando suceden. Normalmente desde la malicia. De las cosas más fáciles que se puede hacer en la actualidad es opinar sin tomar decisiones. No quema, ni desgasta. Es el valor del cobarde, del estratega de salón.

No hay nada mejor para descubrirlos que ponerlos en puestos de responsabilidad, esos puestos donde tienes que tomar decisiones. El problema está que cuando lo pones en esa situación, la organización lo sufre y lo padece. No están acostumbrados a ese rol, ni creo que lo quieran, están más cómodos en el “ya lo decía”. Tomar decisiones supone un coste, pues no siempre aciertas. Y en el desacierto, siempre estarán apostados esos que jamás se mojan, para desacreditarte. Me faltarían folios para nombrarlos. Estos suelen fichar, pero no construyen un equipo.

Dibujo

Algunas consideraciones a tener en cuenta para aquellos interesados en entender cómo se construye un equipo:

  • ¿Qué jugadores te aportan consistencia? Hay jugadores de temporadas (los menos), jugadores de partidos e incluso jugadores de cuartos (la mayoría). Hagan su listado de cada apartado. Por ejemplo, Carlos Jimenez o Jorge Garbajosa, eran jugadores consistentes. Jugadores sobre los cuales podías construir tu equipo. Otro ejemplo, ¿Marcus Williams lo es?, no. Corrobora lo que escribí de él hace unas semanas. Es un jugador especial, más escolta que base, capaz de derrotar él solito al Panathinaikos el otro día con su exhibición final, pero la consistencia del equipo no puede descansar sobre sus hombros. Está para esos momentos, que no es poco, pero no lo esperes todos los días. Puede marcar diferencias pero la consistencia es tarea de otros.
  • Cuando fichar no siempre mejora un equipo. El problema de muchos equipos es que siempre se están renovando, lo que impide que nunca terminen de estabilizarse. Imposible conocer el rendimiento de un equipo en continua construcción. Mejorarlo, por supuesto.
  • El rol no se da, se gana. Las dos excusas favoritas de los jugadores son que el entrenador no me da confianza, y desconocer cuál es su rol dentro del equipo. Misión del entrenador, junto al club, asignar esos roles por cualidades y trayectoria. Así se evitarían esas excusas.
  • Cuando una baja es más importante que un fichaje. Jugadores que tapan con su juego y rendimiento, la salida en escena de algún jugador, normalmente joven. A veces, la espera de que se cumplan ciertas expectativas en esos llamados referentes, impiden que otros se desarrollen.

Son algunas ideas. Construir un equipo no es la suma de una serie de fichajes.