El Che habló de todo con Olé. La revolución con su Fuenlabrada, la casi entrada a la Copa del Rey, su forma de llegar al jugador, el sueño de la ACB y más.

Por Marcelo Nogueira y Leandro Fernández
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Por más que la realidad diga que hay un mar de distancia entre Argentina y España, la tecnología te acerca por completo. O, en realidad, es esa personalidad única que distingue a Néstor García lo que permite meterse en un contacto bien íntimo. El Che atiende la videollamada con Olé y salta al toque esa buena onda que lo caracteriza. Se lo nota extremadamente feliz al entrenador bahiense y no es para menos. En la 2017/18 le llegó ese desafío deseado de la ACB, y -fiel a su estilo- armó una revolución en Fuenlabrada: mejor comienzo en la historia del club, 10 victorias en 13 partidos y, lo más importante, un pie y tres cuartos del otro en la Copa del Rey, algo impensado de movida. Espontáneo, sincero, pícaro y con su sello de siempre. El Che, a fondo.

-No hay manera de que no entres en la Copa del Rey, ¿no?

-Matemáticamente, hoy no entramos. Pero todos los rivales juegan entre ellos, y sería muy difícil que no estemos. Si ganamos uno más, seguro estamos y quizás somos cabeza de serie. La verdad es que es algo impensado, pero estamos muy bien.

-¿Cómo viste estos primeros meses, cómo le pudiste entrar a los jugadores en una competencia en la que no habías trabajado?

-Hay que estar acá para conocerla. Es una liga bravísima, porque los de Euroliga y Eurocup se ponen bien, los que van a estar jugando por el descenso suman contrataciones. Pero bueno, nosotros nos pusimos a defender, y todos tienen claro quiénes son las opciones. La verdad es que los chicos bajan el culo y defienden como locos. Es muy difícil que nos pasen de 70 puntos. Y tenemos carácter, hemos remontado 15 ó 18 puntos. De las diez victorias, dos ganamos tranquilos y las otras se definieron al final. Demuestra que tenemos tipos comprometidos, que están contentos, que tenemos experiencia y están felices con el hecho de ser récord del club.

-Para graficarlo, y en el buen sentido, el equipo parece un barco de piratas que va por todo y no le importa contra quién, con gente que quiere ganarse un lugar, un prestigio. Se ha hecho un combo de esas cosas, ¿no?

-¡Así son! No nos da miedo nada, nos ponemos el antifaz y vamos contra cualquiera. Pero el equipo tiene mucho sentido común también, y eso es importante. Cuando uno tiene sentido común es porque conoce sus limitaciones, y cuando las conocés empezás a disimularlas y hacés lo mejor.

-Son uno de los pocos del torneo que no juegan competencias europeas. ¿Volumen de juego mata entrenamiento?

-No sé… Acá lo que tienen los equipos es que se van poniendo cada vez mejor. Acá hay 11 equipos que juegan en Europa. Después, los de abajo contratan. Todos suman cada vez más, y es muy difícil mantener una regularidad. Pero bueno, nuestros chicos tienen muchas ganas, meten.

-¿Qué tenés de especial que hace que en cada lugar al que vas se genera una revolución instantánea, con una clara comunión entre tu mensaje y cómo impacta en el jugador que lo recibe?

-Son muchos años de trabajo… Yo sé que si tengo algo bueno es que me adapto y doy todo. De cada lugar al que voy busco lo bueno, busco cómo hablan, cómo comen. El básquet es lo más importante que tengo en mi vida, entonces me entrego. Además, trato igual a cada persona, tanto al presidente como al que abre la puerta del club. Eso quizás genera una confianza y buena relación instantánea. Yo vine acá a que me vaya bien, a tratar de dirigir en una liga que quería. Y acá, además, represento a un país, a una bandera que siempre estuvo en un alto nivel, entonces intento hacer lo mejor y estar a la altura. Nosotros, los argentinos, venimos de muy abajo, de un lugar muy lejos. Que sepamos que esta liga, sacando a la NBA, está entre las dos mejores del mundo, tiene que ver también por el tema informativo, y ahí entran ustedes los periodistas, que informan todo el tiempo. Entonces, cuando uno llega acá sabe que tiene que venir a dar lo mejor. Yo hago lo que siento y trato de dar lo mejor.

-Sos un entrenador super talentoso, de experiencia, de los mejores de Argentina, que te fue bien en Venezuela y en otros lados. Pero quizás, en líneas generales, todo el reconocimiento que tenés acá no es considerado allá en España. ¿En algún punto no era un riesgo tener que ir a ratificar allá?

-Sí, seguramente. Me podría haber quedado en la comodidad de otra cosa, pero yo no soy así. Quería dirigir acá y probar. Hace muchos años tuve oportunidades y no se daban. Cuando se dio lo de Fuenlabrada, vine a tratar de hacer lo mejor que yo sé, después de estar en ocho países. Me costó mucho llegar, habiendo logrado mucho en mi continente. Tengo un gran respeto logrado, pero día a día estamos revalidando lo que uno hizo antes. Hice muchas cosas para estar acá que parecían que no servían, y ahora parece que se revalidan.

-Fuera de la cancha y con tus declaraciones, muchas veces parecieras que caminás sobre la cornisa. Por ejemplo, varias veces dijiste que los chicos de la selección de Venezuela eran tus hijos, que dejabas la vida por ellos. Lo has dicho de otros también. Seguramente lo sentís, pero si después estuvieras rodeado de derrotas deportivas, alguno podría pensar que estás vendiendo humo. ¿A estos jugadores del Fuenlabrada le entraste también así, al corazón, y ellos te creyeron?

-Entrarle al jugador no es fácil. Nosotros tenemos once nacionalidades en el equipo. Es tremendo. En las prácticas se hablan tantos idiomas que a veces pienso “¿estos qué dicen?”. ¿Cómo hago para llegarles? Hay que meterse adentro, preguntarles cómo están, saber de sus familias, llamarlos… Antes de todo hay personas. Y metiéndome, sabiendo de ellos, puedo sacarles el día de mañana un mejor aprovechamiento a sus virtudes. Creo mucho en las relaciones humanas, así me crié.

-Vos sos muy analítico. ¿Alguna vez llegaste a considerarte un vende humo?

-No sé… Tengo una anécdota que es increíble. Cuando llegamos a la final del Preolímpico de México contra Argentina, terminó el partido que salimos campeones y mi hijo me dijo: “¡Papá, saliste campeón! Pero, ¿sabés una cosa? No lo pude ver”. Entonces yo le pregunté cómo no había podido, si me estaban llamando todos que lo habían visto. Y Tomás me dice: “Lo que pasa es que antes de empezar la final, te abrazaste vos con Oveja (Hernández), se llenó la pantalla de humo y no pude ver nada”. ¡Tremendo! Juro que me reí… Yo no sé lo que sería un vende humo. Pero nosotros los argentinos creemos en sueños y le metemos. Estamos muy lejos, del lado izquierdo y abajo del mapa. Le tenemos que meter desde muchos lados para creer que los sueños sean realidad. Lo de vende humo es una frase muy nuestra de hace muchos años, pero hay que mantenerse como nos hemos mantenido durante tantos tiempo. Los Lamas, los Hernández, los García, los Magnano, Duró, los que sea…

-El ex entrenador Pepe Laso escribió una nota, en el 2002, donde afirmaba que los yugoslavos y los argentinos se adaptaban a todo y que, además de sus conocimientos, tenían tanto hambre por trascender y destacarse que podían hacer cosas maravillosas…

-¡Es así! Nosotros tenemos tipos grandes. A nosotros nos ven muy competitivos, con ganas, que nos queremos llevar a todos por delante, que no tenemos miedo.

-También nos ven arrogantes a veces…

-Sí. Quizás sea una manera de defenderse ante la debilidad del hemisferio, porque nosotros venimos de muy abajo. No es casualidad que vengan acá tantos jugadores argentinos. El argentino tiene hambre.

-¿Ya catalogaste este desafío en la ACB entre los tantos que te tocaron?

-Quise venir a dar lo mejor. Quería probarme a mí mismo. Tardé muchos años en llegar acá y cuando llegué quise probarme. Elegí ser entrenador de básquet y dejé muchas cosas de lado por esto. Por eso tengo que hacerlo de esta manera.

-¿Qué pudiste probar en estos meses?

-Que estamos muy preparados, más de lo que todo el mundo cree. Los entrenadores argentinos tenemos un nivel de preparación, información y ganas de crecer que son increíbles viniendo desde tan abajo.

Fuente: Nogueira, Marcelo y Fernández, Leandro. 29 de diciembre de 2017. Olé Diario Deportivo.
URL: https://www.ole.com.ar/basquet/entrevista-che-garcia_0_1932406842.html