Este 3 de noviembre, se cumplen 63 años de la consagración de la selección argentina de básquet como campeona del mundo. En la gesta participó el histórico Pedro Bustos. Repasamos los hechos en esta entrada.

Fuente: Juan Carlos Licari.

Una vez terminada la última y más cruel conflagración que azotó a la humanidad, se realizó el Primer Campeonato del Mundo, organizado por la Federación Internacional del Basquetbol Mundial (FIBA) en el año 1950.

El único país fundador no europeo de la FIBA, era por aquel entonces Argentina y fue precisamente a esta, a quién se le encargó la realización del primer Mundial, lo que constituyó todo un acontecimiento en las esferas internacionales del deporte.

Los efectos de la Segunda Guerra Mundial se reflejaron en los participantes en este torneo. Argentina como organizador tenía derecho a jugarlo directamente, mientras que Estados Unidos, Francia y Brasil fueron invitados por haber sido los tres primeros en los Juegos Olímpicos de Londres en el año 1948.

A su vez, el equipo ganador del último Campeonato de Europa, Egipto, y los dos sudamericanos vecinos, Uruguay y Chile, también fueron llamados a participar.

El Torneo dio comienzo el 22 de octubre de 1950, en el mítico estadio Luna Park preparado especialmente, para finalizar el 3 de noviembre de ese año.

1950

Nuestro seleccionado, a medida que transcurrían las fechas, se fue constituyendo en el gran candidato junto a los norteamericanos, basado en un proceso previo de tres meses, concentración realizada en el estadio de River Plate.

El elemento humano elegido para formar el plantel salió luego de un proceso selectivo sin precedentes en el país, donde acudieron jugadores de todas las federaciones cobijadas en la Confederación Argentina.

Al respecto, la Federación Cordobesa designó a los dos mejores jugadores del momento, Alberto Andrizzi y Pedro Bustos, siendo el primero eliminado en la última fase del proceso selectivo.

Estados Unidos concurrió a este certamen con la alineación del Denver Chevrolet, un conjunto que representaba a la actividad del Complejo Industrial Norteamericano, con excelente altura y un armador que manejaba a la perfección las contingencias del juego y a sus compañeros.

El trabajo realizado por Argentina desde el punto de vista técnico fue encomiable, bloqueó con suma eficacia el poder rebotero que poseían los americanos, la marcación fue de hombre a hombre por asignación con mucho temperamento e inteligencia, saliendo en contraataque organizado  para una llegada clara y contundente.

Sin lugar a dudas la actuación de nuestro seleccionado en todo el campeonato fue de relieve, provocando el aplauso y el apoyo multitudinario en jornadas que fueron memorables e inolvidables para el baloncesto argentino.

Las 21.400 personas que lograron entrar aquel 3 de noviembre de 1950, luego del triunfo y a modo de festejo cantaron el Himno Nacional, para luego recorrer la Avenida Corrientes hasta el Obelisco, un elocuente testimonio del fervor popular que acompañó a la “epopeya basquebolística”.

La campaña: en el partido inaugural venció a Francia por 56 a 40, luego a Brasil por 40 a 35 y a Chile por 62 a 41, finalizando la primera ronda. En la etapa final superó nuevamente a Francia por 66 a 41, a Egipto por 68 a 33 y en la final a Estados Unidos por 64 a 50.

El plantel: Oscar Furlong, Leopoldo Contarbio, Roberto Viau, Raúl Pérez Varela, Vito Liva, Rubén Menini, Ricardo Gonzalez (C), Juan Uder, Omar Monza, Alberto López, Hugo del Vecchio y Pedro Bustos -el riojano-cordobés que defendía los colores de Atenas.

El cuerpo técnico: la conducción de todo el proceso de preparación como el de Director Técnico estuvo a cargo del profesor Jorge Hugo Canavesi, que contó con el inestimable apoyo del gran maestro de los técnicos argentinos, Casimiro González Trilla, el profesor de Educación Física Jorge Borau, el deportólogo Dr. Carlos María Bouret, el clínico Dr. Victor Martinez Mosquera, el ortopédico Dr. Gregorio Beltramo, el laboratorista Víctor Pensa y tres caracterizados kinesiólogos, todos dedicados con empeño, celo y profesionalidad a un trabajo que dio como resultado jugadores físico-técnico y de salud perfecta: sucedió hace 63 años, clara demostración de lo que se puede obtener cuando los argentinos se proponen una meta y existe la lógica planificación previa.

> Foto: Gentileza Revista El Gráfico.