El orgullo de ser el elegido

Año tras año en cada final de temporada regular, los entrenadores de cada categoría y las organizaciones de jugadores, dirigentes y árbitros eligen por votación al ENTRENADOR DEL AÑO, uno de la Liga A y otro del TNA.

Ningún colega especula con su posible elección durante toda la temporada que es muy intensa y prolongada, sobre todo con el nuevo diseño de competición.

Cada uno de ellos está abocado a encontrar los méritos necesarios para lograr acceder con su equipo a lo más alto de la tabla de posiciones de acuerdo a sus posibilidades. Todas sus alegrías y sus desventuras giran en relación a esto.

Pero cuando cierra la serie regular, toca la campana del recreo por unos instantes. En ese momento es cuando se le requiere a cada uno su voto.  Todos, técnicos principales y secundarios, miden desde sus perspectivas los valores que destacan a los entrenadores que fueron sus rivales deportivos y pasan a entregarles su balance para que puedan hacerse del mayor reconocimiento a la profesión ofrecida por los hacedores del juego. También las otras organizaciones.

Indudablemente, el elegido no gana nada material, es un premio totalmente espiritual y muy motivador.

Por todo esto y mucho más, los felicitamos y exaltamos su labor. El básquetbol argentino tiene algo que levemente lo diferencia en el espectro deportivo, ya que en la Liga se implantó una forma de reconocimiento, acción que no es de simple desarrollo en el pensamiento argentino.

¡Bienvenidos al podio y felicitaciones colegas!