Nuestro día debería representar un momento donde buscamos el sentido del desarrollo individual dentro de esta actividad.

Deberíamos preguntarnos si somos lo necesariamente apasionados para ayudar a crecer esta profesión y su incidencia.

Deberíamos cuestionarnos cuánto le damos de aporte extra, sin recibir nada a cambio, sólo por satisfacción al deporte que nos cobija.

Deberíamos mirarnos en los rostros de nuestros colegas, para encontrar en su reflejo nuestra mejor versión de lo que somos, como gestores de posibilidades que  permiten el mejor desarrollo de los objetivos planteados con las autoridades y mostrar una actitud positiva que pueda acompañar al colectivo en su totalidad.

Dimensionar si somos honestos de procedimiento; si ejecutamos, desde el hacer diario, una contribución al bienestar general; si nos capacitamos para estar a la altura que el mundo lo requiere. Entender que disciplinarse es para poder disciplinar y ejercer el ejemplo como herramienta de trabajo, contribuir a desarrollar un medio de trabajo más alegre, positivo y exigente para elevar todos los estándares necesarios. También implica dignificar la idea de pertenencia y no permitirnos sólo ejercer la conveniencia particular, es parte del legado del entrenador que nos abandonó en este día, que es conmemorativo de un nacimiento.

Porque de eso también se trata la conmemoración de esta fecha.

Paradoja. Nacimiento y desaparición en la misma fecha.

Fecha en que se fundó ATEBARA y que también marca por desgracia el alejamiento físico de un amante de esta incipiente profesión, la que todavía debemos terminar de moldear.

De alguna manera pareciera ser un mensaje.

Saber interpretarlo es también una demostración de la capacidad individual sobre el análisis de nuestra propia historia.

No es necesario realizar una reunión recordatoria o levantar las copas, pero es imperioso hacer un balance anual y un repaso de nuestra personal actitud de gestión, para ayudar a fortalecer la idea corporativa del entrenador argentino ante el mundo.

Festejemos nuestro día y demos gracias a Dios porque una parte de nuestras vidas trabajamos de lo que nos hace feliz cotidianamente.

EL DÍA QUE SE SEMBRÓ LA SEMILLA QUE NOS LLEVÓ EN UNAS DÉCADAS A LA COSECHA DE GRANDES MOMENTOS.