A más de un año de su aplicación, varios estudios permiten medir con precisión el efecto que ha tenido en el desarrollo de la categoría. ¿Qué se buscó con la medida?, ¿Cómo ha evolucionado el juego?

En el último tiempo, la categoría U13 ha estado en el centro de debate por una serie de modificaciones en torno al reglamento de juego que se instauró el año pasado. El cierre del calendario de competencia parece un momento oportuno para realizar balances y comparar cómo los cambios han impactado en la forma en que se desarrolla el juego en la categoría. Para esto, se han realizado una serie de trabajos de investigación, de la mano de ENEBA y múltiples colaboradores, que permiten constatar el efecto que provocaron dichos cambios.

Pero antes, resulta fundamental dejar en claro los motivos que persiguió esta iniciativa. El objetivo principal fue la unificación de la regla. Luego de una profunda investigación, se determinó que para 2017, en nuestro país existían 13 reglamentos distintos en la categoría, es decir, 13 maneras distintas de jugar, que se diferenciaban, entre otras cosas, por el tamaño de la pelota, el reloj de posesión, la línea de tres puntos, la utilización del pick and roll y las restricciones defensivas. Con este dato, el motor principal fue establecer un reglamento único que permita que todos los chicos del país se desarrollen bajo las mismas normativas.

Una vez conseguida la unificación, el paquete de reglas buscó influir en dos de las necesidades más grandes que presenta la categoría y que se pudieron relevar con los propios protagonistas: evitar la deserción en categorías tempranas y fomentar el desarrollo de fundamentos técnicos individuales por encima de estructuras tácticas. Luego de un año de aplicación, varios estudios se propusieron analizar el impacto directo que ha tenido en comparación con torneos de la misma categoría en ediciones anteriores.